Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

Pastas

Los tiempos de cocción variarán en función del producto pero, por lo general, van de 5-12 min.

Utilice siempre una gran cantidad de agua para cocer la pasta (al menos 1 l de agua por cada 100 g de pasta aprox.). Asegúrese de utilizar una olla suficientemente grande para que la pasta tenga el espacio necesario para cocerse bien. El procedimiento habitual para cocer pasta consiste en llevar a ebullición el agua.

Cuando el agua empiece a hervir, añada la sal (7gramos por litro de agua). Una vez se haya disuelto la sal y el agua esté realmente hirviendo, añada la pasta y remueva con frecuencia durante los primeros dos minutos y, a continuación, cada cierto tiempo hasta el final del proceso de cocción (ver tiempo de cocción indicado). Después de colar la pasta, pruébela para comprobar si está cocida a su gusto.

Si la pasta está al dente, deberá notar una ligera resistencia al morderla o cortarla con un tenedor y presentar también una fina vena de color blanco en el centro.

Si prefiere que la pasta quede un poco más blanda, siga cociéndola durante 1-2 minutos.

Es importante tener lista la salsa porque la pasta debe tomarse bien caliente, según sale de la cacerola, bien colocando la salsa encima de la pasta o bien salteando la pasta junto a la salsa en la sartén lo justo para integrar bien los sabores e ingredientes.

Para calcular la cantidad de salsa necesaria que tenéis que tener lista en el momento de escurrir la pasta, podéis hacer aproximadamente para cada persona 100 g de salsa en el caso de las salsas basadas en el tomate y unos 50 g por persona en el caso de salsas de Pesto.

Al contrario de lo que piensa mucha gente, añadir aceite al agua no beneficia a la pasta. Solo hará que esté más escurridiza, lo que significa que la salsa que ha preparado con tanto cariño no se mezclará bien.

La calidad de la pasta depende en gran medida del tipo de trigo utilizado y del proceso de fabricación.

El trigo duro, al molerse, produce una semolina de gran calidad porque tiene proteínas que contienen unas cantidades de gluten elevadas. Gracias a estos atributos, junto con la estructura compacta de la semolina, la pasta mantiene al cocinarla su consistencia, su delicioso sabor y su textura al dente.

Pasta tradicional

Elaborada sin huevo

Pasta al huevo

La diferencia fundamental que podemos encontrar entre estas pastas al huevo respecto a las pastas secas de sémola de trigo, es precisamente la incorporación de huevos frescos en el proceso de su elaboración.

Esa aportación del huevo, enriquece la pasta y la hace más jugosa y más completa en los aspectos nutricionales, aportando también más elasticidad y una mejor textura que se nota tras la cocción.

Este tipo de pastas resultan idóneas para combinar con salsas debido a que tienen la superficie porosa y algo rugosa, lo que facilita que se impregnen bien con salsas con tomate, nata y otros ingredientes.

Pasta integral

Se elabora a partir de sémola integral, es decir, obtenida a partir del grano completo de cereal
(salvado, endospermo y germen). La principal diferencia frente a la pasta convencional es que, además de tener un sabor ligeramente distinto, contiene una importante cantidad de fibra (entre 6 y 6,40 g/ración)

Pasta con vegetales

La legislación permite el enriquecimiento de la pasta con tomate o espinacas y define la cantidad mínima en la que deben estar presentes estos ingredientes: en el primer caso, al menos un 2 % de tomate deshidratado o un 4 % de tomate concentrado; en el segundo, al menos un 2 % de espinacas deshidratadas.

Sin embargo, la presencia de estos ingredientes tiene poca relevancia sobre el sabor y la composición nutricional, ya que se encuentran en una cantidad bastante baja.

 La única característica reseñable en torno a este tipo de pasta es que presenta una cantidad
de fibra ligeramente superior a la de la pasta convencional (en torno a 4 g por
ración frente a unos 2,5 g de esta última).

Pasta negra

Son un formato de pasta muy original, tienen un marcado color negro debido a la tinta de sepia o calamar que llevan entre sus ingredientes, en total contraste con el tenue color dorado de los demás tipos de pasta a los que estamos acostumbrados. Este tipo de pasta está especialmente indicado para platos con marcado sabor a mar: marisco, sepias, calamares, etc

Energía de acción prolongada: La pasta es una excelente fuente de carbohidratos complejos, que proporcionan una liberación de energía lenta que le acompañará durante todo el día.
Bajo contenido en sodio, sin colesterol: La pasta tiene un contenido en sodio muy bajo y puede proporcionar nutrientes importantes, entre los que se incluyen el hierro y varias vitaminas B. La pasta de trigo entero puede proporcionar hasta el 25 % de la fibra diaria necesaria en cada ración de una taza.
Ácido fólico: La pasta está enriquecida con ácido fólico, que presenta una serie de ventajas añadidas durante el embarazo.
IG bajo: La pasta tiene un índice glucémico bajo, por lo que no produce un aumento rápido de los niveles de glucosa en sangre. En ocasiones, la glucosa en sangre recibe el nombre de «azúcar» en sangre.