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Semillas

Chía, sésamo, cáñamo, lino o pipas de girasol. No es nada raro introducir ahora estos productos dentro de nuestra cesta de la compra. Hace unos años era casi impensable ver estas semillas en nuestra cocina de forma tan frecuente y habitual como lo es ahora.

Nuestros hábitos alimentarios están cambiando,  porque existe una mayor concienciación por llevar una alimentación sana, variada y equilibrada y en los últimos tiempos estas semillas se han incorporado a nuestra alimentación diaria en desayunos, cenas y comidas.

El consumo equilibrado de semillas comestibles, dentro de una dieta equilibrada, es beneficioso para la salud. La próxima vez que vayas de compras, no olvides incluir algunas de ellas en tu cesta.

Los beneficios de las semillas son diversos, estas poseen propiedades nutritivas que ayudan al mejor funcionamiento de tu organismo. Su alto contenido en fibras las hacen responsables también de tu salud intestinal. Además, contribuyen a prevenir ciertas enfermedades crónicas gracias a su contenido en vitaminas, grasas saludables y minerales.

Probablemente comes semillas más a menudo de lo que te das cuenta. Seguramente no quitas las semillas de las bayas, los plátanos, las berenjenas, los pepinos ni la calabaza amarilla, pero cuando comes estos alimentos, también estás comiendo las semillas. Y si comes fruta de kiwi, granadas o tomates, probablemente también comes esas semillas sin realmente pensar en ello. Las semillas de estas frutas y verduras “van incluidas en el viaje”, son tan pequeñas o lo suficientemente suaves que ni siquiera las notamos.

Pero también hay semillas que añadimos deliberadamente a nuestras comidas. Estas semillas comestibles agregan más que sólo sabor y textura, aunque eso es razón suficiente para comerlas. Las semillas naturalmente contienen fibra y grasas saludables y también contribuyen pequeñas cantidades de vitaminas y minerales. Aunque podemos consumir las semillas como tal, sumadas al tazón de leche del desayuno, al yogur o como snack saludable entre horas, también podemos adicionarlas a las ensaladas, tostadas, salteados de verduras o cremas.

Come las semillas crudas, porque al consumir pepitas expuestas a altas temperaturas, se rompen sus componentes nutricionales y se desnaturalizan las vitaminas y minerales. Evita las semillas recubiertas con azúcar o tostadas con sal añadida. 

La recomendación ideal de semillas diarias sería como 10-20 gramos al día, es decir, unas 2-3 cucharaditas de postre. Se pueden además alternar el tipo de semillas en el día. Por ejemplo, una cucharada en el desayuno de semillas de un tipo y en la comida o en la cena una cucharada de otro. Las semillas ideales o las mejores para incluir en nuestra dieta serían: chía, sésamo, cáñamo y calabaza.